hombre en su ruta, cual laberinto cerrado, arroja sus dardos, con arrogante desprecio, y yerra cegado
Instalaciones
Libre Albedrío

MONTAJE, FORMATO Y MATERIALES

El montaje de la obra constituye la Sala Chile como el espacio virtual en la existencia del hombre, conteniendo el registro de su recorrido.  Estará conformado por: el laberinto/jaula/, la rosa de los vientos con la proyección sobre sus 16 caras de los ropajes y roles que conforman su itinerario y equipaje y las líneas de los versos, en color rojo/riesgo, que recorreran el perímetro de la sala inscritos en la pared como soporte.

El dado/laberinto/jaula encierra y contiene el recorrido del hombre y sus múltiples opciones.  Lo muestra y permite sus intentos y yerros, sus conquistas y triunfos, sus derrotas y destino final, que viene siendo su propio encuentro. Estará formado por barras tubulares de acero inoxidable cerradas en lo alto de este dado/laberinto/jaula. Estas barras descenderán verticalmente aprisionando al hombre; irán ancladas al piso que reflejará la misma planta del laberinto proyectada en lo alto, conformando así una prisión material y virtual.

Marcando/apuntando el objetivo a conquistar, el epicentro de esta travesía: la rosa de los vientos, cual canto de sirenas, que refleja, orienta y engaña con su brillo, luz y sonido,  simbolizando la conquista de nuevas hazañas o discursos, rememorando las travesías de antaño; con el descubrimiento  y conquista de nuevos territorios.
La Rosa de los Vientos guiaba dichas travesías midiendo la velocidad y dirección de sus ráfagas.  Aparecerá por tanto su forma construida en acero inoxidable al fondo de la Sala, reflejando este viaje como también los diferentes vestuarios y máscaras que el hombre asume en su recorrido terrenal.  Este reflejo se presentará por medio de una proyección sobre la Rosa de los Vientos la que desparramará los colores e imágenes  cual espejismo caleidoscópico.

 

REFLEXIÓN DE ALICIA LARRAÍN

“Libre Albedrío”, su nombre indica la libertad y cantidad de opciónes, de pasos a seguir que puede ejercer el hombre en su recorrido de vida ante este laberinto cerrado.
Puede actuar pasivamente como observador restándose a la acción ofrecida, insinuada, saltándose el laberinto y corriendo en pos del espejismo tentador reflejado sobre la rosa de los vientos, ajeno a su realidad presente.

Puede adentrarse en un recorrido predeterminado guiándose sumisamente por coordenadas señaladas y promocionadas en el piso y cielo del laberinto a la espera de . . .

Puede saltarse las reglas anteriores y avanzar desordenadamente dentro del laberinto buscando la salida hacia el fuego fatuo de imágenes y sonido al fondo de la sala, simil al embrujo virtual del canto de sirenas que cautivaba a Ulises y lo desviaba de su regreso a Itaca, Penélope, y su vida real.

Finalmente si se supedita al juego y oferta misteriosa del laberinto y encuentra su hilo conductor y concepto, verá que es cerrado, sin salida, que obliga muchas veces a desandar los pasos en busca de la meta a conquistar, hasta que arriba y dá con su centro físico y estratégico, jerarquizado por un tubo de mayor grosor el cual le permite al asirse levantando la cabeza, cuestionar su estancia en ese punto, descubriendo en su propio reflejo, el real conocimiento de si mismo, simiente de su verdad interior, meta y tesoro. Su propia imagen reflejará este encuentro brillando en un espejo/techo superior y espejo/suelo inferior de acero inoxidable.

(Escribí una frase laaaaaaaarga, separada solo por comas o respiraciones, sin puntos seguidos o interrupciones totales, porque así resultan nuestros intervalos, nuestro ritmo  vital y nuestro recorrido.)

Cuento ésto porque es lo que quiero decir sin hacerlo para que cada persona haga su propio viaje y encuentre su propia verdad o desencuentro.

El video que se proyectará sobre la rosa de los vientos da cuenta de los 5 personajes o estados de vida que una persona recorre a lo largo de su existencia, en diferentes períodos o incluso le pueden suceder alternadamente en una sola jornada:  El niño ingenuo (rosada risueña), el triunfador divo (realeza morada), el alegre portador de alegría y buena nueva (radiante rayo soleado), el nostálgico nómade en busqueda permanente (errante arraigo al terruño), el que no quiere o no puede ver ni participar (rotundo encierro enterrado).

 

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